Tangos para Agus

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25 de abril de 2020

¿QUÉ ME CONTURSI?

Si vamos a hablar de los grandes poetas del Tango, empecemos por uno de los primeros, Pascual Contursi. Fue el autor de “Mi noche triste” que, estrenado el 20 de abril de 1918 en el teatro Esmeralda (más tarde llamado Maipo), inauguró el “tango canción”.

Este es un fragmento de la película «Mi Noche Triste” (1952) de Lucas Demare, inspirada en la vida de Contursi. Vemos a la orquesta típica de Troilo interpretando el famoso tango-canción, con Raúl Berón cantando en off.

Casi todos sus temas fueron cantados por Gardel. Para variar, aquí van dos versiones diferentes de «Ventanita de arrabal» e «Ivette»

Oriundo de Chivilcoy, Contursi había llegado de muy joven a Buenos Aires, donde trabajaba en una zapatería. A los 21 años se había casado con Hilda Briano, de 15 años, a quien había dejado embarazada. El niño, de nombre José María, nació el 31 de octubre de 1911 en Lanús. En 1914 Contursí abandonó a su mujer y a su hijo, y se fue a vivir a Montevideo.

Además de letras para tangos, Pascual Contursi también escribió varios sainetes de gran éxito. La fortuna que obtuvo le permitió irse a vivir a Europa, principalmente en Francia y España.

La noche del 24 de octubre de 1931, los grandes ases del tango se reunieron en el Teatro Nacional para brindarle un homenaje. El animador fue Enrique Santos Discépolo. Las primeras palabras estuvieron a cargo de José González Castillo (el padre de Cátulo). Después, Charlo, con la orquesta de Francisco Canaro, cantó “Mi noche triste”; Sofía Bozán y la orquesta de Julio de Caro interpretaron “Flor de fango”; Tania (la esposa de Discépolo), acompañada por Pedro Maffia, cantó “Bandoneón arrabalero”, y, finalmente, Alberto Gómez, con la orquesta de Francisco Lomuto, cantó “Ivette”.

También, con la dirección de Luis Arata y Elías Alippi, se pusieron en escena fragmentos de sus sainetes “Los distinguidos reos” y “Caferata”. Actuaron Tita Merello, Aparicio Podestá, Alberto Anchart, Roberto Blanco y Sofía Bozán, entre otros.

Para entonces, Contursi vivía en Buenos Aires, aunque no pudo asistir al homenaje que le brindaron sus amigos. Desde hacía por tres años estaba sumido en las sombras de su larga “noche triste”.

Dicen que mientras paseaba por Place Pigalle de París en una fría madrugada de 1928, Gardel se encontró a Contursi tiritando de frío en un banco.

-¿Qué hacés…? ¡Te vas a helar, hermano!

-No… -balbuceó Contursi, con la mirada extraviada. -Tengo un calor bárbaro…

Para ese momento, Contursi empezaba a mostrar signos de demencia, frutos de la sífilis que padecía desde hacía tiempo.

Gardel obligó a su amigo a internarse y, a los pocos días, se las ingenió para que volviese a Buenos Aires, adonde llegó el 25 de agosto de 1928 ya absolutamente alienado. Fue inmediatamente internado en el Hospicio de las Mercedes, actualmente Hospital Psiquiátrico Borda. Permaneció allí durante casi cuatro años, hasta su muerte, el 29 de mayo de 1932. Tenía sólo los cuarenta y tres años.

Cuando todavía estaba en París, y la enfermedad no lo había consumido por completo, Contursi escribió su último tango, “Bandoneón arrabalero”. Tal vez sea el más hermoso de toda su producción. Aquí interpretado por Troilo y Goyeneche.

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