Tangos para Agus

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Manos brujas

Solía comenzar sus actuaciones en Radio Belgrano ejecutando el foxtrot «Manos brujas» (José María Aguilar, 1928)

Rodolfo Biagi: «Manos brujas»

Juan Bautista Bergerot, gerente de publicidad de la firma Palmolive que auspiciaba el programa, lo bautizó con ese apodo. Y el nombre prendió, ya que era un excelente pianista. Así, a partir de 1938, Rodolfo Biagi comenzó a ser conocido como «manos brujas».

Nació en el barrio de San Telmo el 14 de marzo de 1906. Ya desde muy joven le gustaba la música, y especialmente el violín. Quería ser músico, pero sus padres le exigían que siguiera una carrera «seria». Como solución de compromiso, empezó a estudiar para docente en la Escuela Normal de Profesores «Mariano Acosta», y para músico en el conservatorio del diario «La Prensa», donde cambió su preferencia del violín al piano.

Pero, a escondidas de sus padres, se escapaba para acompañar al piano las funciones de las películas mudas en los cines de barrio. Tenía sólo 15 años cuando fue descubierto por Juan «Pacho» Maglio, con quien comenzó a presentarse en nada más ni nada menos que «La catedral del Tango», como se conocía al café «El Nacional», en Corrientes 980. También pasó por el cabaré Maipú Pigall, con la orquesta de Miguel Orlando.

Su reconocimiento como un gran pianista del Tango se inició el 1 de abril 1930, cuando acompañó al Gardel en la grabación de varios temas para el sello Odeón. Creo que fueron entre cinco y seis temas. No estoy seguro porque ni él ni el violinista Antonio Rodio aparecen en los créditos (?). Te dejo uno de los tangos, donde el piano se percibe claramente,

Carlos Gardel: «Aquellas farras (Argañaraz)»

Su recorrido artístico lo llevó por varias orquestas, entre ellas la de Juan Canaro, con la que realizó una gira por Brasil y donde conoció a Juan Carlos Thorry, con quien compuso el tango «Indiferencia».

En 1935, en el cabaré «Chantecler», conoció a Juan D’Arienzo, quien le propuso que se uniera a su orquesta como pianista.

D’Arienzo y Biagi

Durante dos años y medio se presentaron en radio El Mundo, hicieron giras y actuaciones, y grabaron más de 70 temas.

Biagi tuvo que adaptar su estilo al de su nuevo director, y lo hizo a la perfección. Tanto es así que cuando el 18 de setiembre de 1938 debutó con su propia orquesta en el cabaré Maribú, continuó y casi superó ese estilo tan particular de su maestro.

Orquesta de Rodolfo Biagi

Su exitosa carrera como pianista y director de su propia orquesta se extendió por casi dos décadas. Fue una de las grandes figuras de uno de los programas radiales más famosos, el «Glostora Tango Club» de Radio El Mundo. Y al llegar la televisión, se presentaba en el popular programa «Casino Phillips» de canal 13.

Fue compositor de la música de varios temas. Entre ellos, destaquemos «Por la güeya» (Homero Manzi), «Dejá el mundo como está» (Rodolfo Sciammarella), «Humillación» (Carlos Bahr 1941)

Jorge Ortíz con la orquesta de Rodolfo Biagi: «Humillación»

y, muy especialmente, el ya mencionado «Indiferencia».

Jorge Ortiz con la orquesta de Rodolfo Biagi: «Indiferencia» (1942).

Agus, ¿te fijaste que fuertemente marcado está el compás, como a «golpes» de los bandoneones? Compará el tema anterior, en su versión original, picada y veloz, con esta otra, más suave e íntima, de Alejandro Dolina.

Alejandro Dolina: «Indiferencia»

Ese estilo tan característico de esa época no se dio por casualidad, sino que era requerido por el público. Sin duda, su máximo exponente fue Juan D’Arienzo, a quien justamente lo apodaban «el rey del compás». Y, como decía anteriormente, el alumno adoptó el estilo de su maestro y, para algunos, lo superó.

Biagi impuso desde el teclado un estilo característico: picado, más veloz que el resto de las orquestas, monótono y musicalmente elemental, pero muy bailable, como para que pudieran ejercitarse en la danza aun quienes apenas conocían los rudimentos, porque eran conducidos por un ritmo contagioso, el recuperado compás de los tiempos de los tríos heroicos llevó a la orquesta a recurrir al casi abandonado dos por cuatro. El tango retomaba su alegría inicial. Se trataba de un estilo poco apto para el oyente, pero de gran vibración para los bailarines. Los instrumentos tocaban al unísono y sólo podía distinguirse algún compás suelto del piano conductor, pero no más.

Horacio Salas: El tango (Buenos AIres: Planeta, 1986) p. 246.

Por su orquesta pasaron más de diez cantores, entre ellos Miguel Caló, Carlos Acuña y Jorge Ortíz.

Rodolfo Biagi y su cantor, Jorge Ortiz

Pongo algunos temas muy conocidos, para que veas que distintos que suenan en la orquesta de Biagi. Como decía Salas en la cita anterior se trata de «un estilo poco apto para el oyente, pero de gran vibración para los bailarines».

Jorge Ortíz con la orquesta de Rodolfo Biagi: «Yuyo verde»
Carlos Acuña con la orquesta de Rodolfo Biagi: «Uno»

Rodolfo Biagi, «Manos brujas», falleció en Buenos Aires el 24 de setiembre de 1969.

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