Tangos para Agus

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Ayúdame a vivir

Habíamos terminado la entrada anterior, contando que, en 1935, durante una estadía en Santiago de Chile, Libertad Lamarque se arrojó desde el balcón de su habitación para suicidarse. Quiso el destino que el toldo de un negocio amortiguara su caída, evitando lo que parecía una muerte segura. Ese episodio marcó un antes y un después en la vida de la actriz y cantante.

Advirtiendo el enorme potencial del cine sonoro, después de los éxitos de ¡Tango! y «El alma del bandoneón», decidió afianzarse en ese rubro. Y en lugar de adaptarse al personaje de una película, decidió hacerlo a la inversa; o sea escribir ella misma el guion de una película que se adaptara a su personalidad.

Como director eligió a José Agustín Ferreyra (1889 – 1943). Si, igual que vos, José Agustín…

José Agustín Ferreyra (1889 – 1943)

Ferreyra nació el 28 de agosto de 1889 en el barrio de Constitución. Su padre era un inmigrante y su madre de etnia negra. En el almacén de ramos generales que estaba ubicado en Entre Ríos y Garay, conoció a payadores, escritores y pintores. Podemos nombrar a Enrique Banchs (1888 – 1968), autor del poemario modernista de «La Urna» (1911), o al post-impresionista Ceferino Carnacini (1888 – 1964), autor de «El Pueblo Quiere Saber de qué se Trata», obra archiconocida por haber sido reproducida en el reverso del billete de cinco pesos moneda nacional.

Billete de cinco pesos, en circulación entre 1942 y 1969.

Ferreyra se decantó por el arte, convirtiéndose en uno de los primeros escenógrafos argentinos. Al principio trabajó en el Teatro Colón, bajo las órdenes del italiano Césare Ferri (1863 – 1936); y luego de realizar el servicio militar, junto a su amigo Atilio Malinverno (1890 – 1936). En 1914 se separaron. Malinverno siguió una carrera de pintor, y Ferreyra se decantó por una nueva forma de expresión artística: el cine.

Sin formación alguna, fue aprendiendo el oficio mientras lo ejercía. Así se explica que sus primeros estrenos no tuvieran gran repercusión. Entre ellos podemos mencionar «Una noche de garufa» (1915), «La fuga de Raquel» (1916), «Venganza gaucha» (1917) o «El tango de la muerte» (1917). A partir de la aparición del tango-canción, Ferreyra empezó a filmar películas, obviamente mudas, pero inspiradas en los tangos de moda. De esa manera, comenzó a recibir cierto reconocimiento.

El 7 de agosto de 1931 estrenó «Muñequitas porteñas», el primer largometraje sonoro rodado en la Argentina, con el sistema Vitaphone.

De acuerdo. Hay un problema. Todos sabemos que la primera película sonora argentina fue ¡Tango! y que se estrenó el 27 de abril de 1933. ¿Entonces?…

Bueno, lo que pasa es que «Muñequitas porteñas» usó el sistema de reproducción sincronizada de película (para la imagen) y disco (para el sonido), llamado «Vitaphone»; mientras que ¡Tango! uso el sistema de banda sonoro óptica adosada a la película, o sistema «Phonofilm».

La misma discusión puede plantearse, pero con el veredicto al revés, sobre «El cantor de Jazz», estrenada el 6 de octubre de 1927, y considerada como el primer largometraje sonoro, ya que utilizó el sistema Vitaphone (!).

Agus, te vas a tener que quedar con las ganas de ver y escuchar «Muñequitas porteñas», ya que los discos se perdieron. Así que, después de todo, terminó siendo una «película muda» después de todo. Pero igual es notable en muchos sentidos, como, por ejemplo, por la filmación en exteriores, especialmente de escenas de la vida cotidiana.

Bueno. Volvamos a la película de Libertad Lamarque. Para ese entonces, Ferreyra ya contaba con más de treinta películas en su haber, algunas sonoras, como «Mañana es domingo» y «Puente Alsina», ambas protagonizadas por José Gola. Así que era una elección casi obvia como co-guionista y director. La producción estuvo a cargo de la Sociedad Impresora de Discos Electrofónicos (SIDE) de Alfredo Pablo Murúa y Genaro Sciavarra, que ya se había encargado de «Muñequitas porteñas».

«Ayúdame a vivir» introdujo una enorme novedad en el mundo del cine, que consiste,

-según idea de Lamarque- en proseguir el diálogo con un tango diegético y de un dramatismo catártico

Abel Posadas, Mónica Landro, Marta Speroni y Raúl H. Campodónico: «Cine sonoro argentino 1933-1943» tomo II pág. 101 (El Calafate, Buenos Aires 2006).

Hasta ese punto «Ayudame a vivir» fue innovador; halló una receta que más tarde iba a explotar Hollywood en tantas comedias musicales: cortar un diálogo, en plena situación romántica o dramática, y transformarlo en una canción; en nuestro caso un tango.

Raimundo Calcagno, alias Calki: «El gran intuitivo,» nota publicada en la revista El Hogar (Buenos Aires, 21 de diciembre de 1956).

Se utilizó el sistema Sidefon, creado localmente por Alfredo y Fernando Murúa, con «sincronización musical con orquesta de 50 profesores y coro femenino de 20 voces bajo la dirección de Vázquez Vigo». Por su parte, Ferreyra aportó su estilo fluido de escenas cortas, la filmación en exteriores, desplazamiento de cámara, y decorados de gran calidad y amplitud.

Acompañaba a Libertad Lamarque el gran actor Floren Delbene (1898 – 1978), quien ya venía de protagonizar «Muñequitas porteñas».

Además, esta película significó el debut de dos enormes figuras, Santiago Gómez Cou (1903 – 1984)…

… y la «femme fatale» Perla Mary (1898 – 1994).

En la película, Lamarque interpreta cuatro temas. El primero es «Tu cariño», con letra de Cátulo Castillo (!) y música de Alfredo Malerba. Tal vez sea la escena mejor lograda, ya que el canto se integra a la acción de manera muy fluida,

Libertad Lamarque: «Tu cariño»

Algunos minutos después aparece el tema «Canto a la vida», de Héctor Artola y Atilio Supparo. Convengamos que la canción y la misma escena son bastante cursis; pero se puede rescatar que está filmada en exteriores (de las sierras de Córdoba), toda una rareza. Además tiene ciertas similitudes con el tema inicio de «The Sound of Music», un formato que Hollywood replicaría ad nauseam.

Libertad Lamarque: «Canto a la vida»

Obviamente, en algún momento tenía que aparecer el tango que le da nombre a la película «Ayúdame a vivir», y lo hace en la escena de mayor tensión dramática. El tema es de Alfredo Malerba (sobre quien hablaremos), Atilio Supparo y Héctor Artola.

Libertad Lamarque: «Ayúdame a vivir»

Y finalmente, en la última escena de la película, Libertad Lamarque canta el tango «Arrepentido» de Rodolfo Sciammarella.

https://youtu.be/3EijyPNWhyA?t=4223
Libertad Lamarque: «Arrepentido»

La película se estrenó en el Cine Monumental el 26 de agosto de 1936. La crítica no fue muy positiva, pero el público se enamoró de la película y de su protagonista, con quien se sintió identificado por la experiencia traumática que había vivido el año anterior. Además, representaba algo nunca visto:

Otros pluses que contribuyeron al fenomenal éxito fueron su desarrollo ágil en escenas cortas, bastante acción en el seguimiento con travellings, abundancia de exteriores, algunos decorados de inusual amplitud y, en general, una diversidad visual habilidosamente planificada a partir de un ambiente de clase media alta que era todavía novedoso en la pantalla nacional.

Domingo Di Núbila: La época de oro. Historia del cine argentino (Ed. del Jilguero, Bs. As., 1998), p. 137

Pero el éxito no se limitó a nuestro país. El 23 de octubre se estrenó en el Cine Apolo de Lima, en Perú, y en diciembre ya está causando una enorme sensación en La Habana.

Puede tenerse idea del fantástico éxito de Ayúdame a Vivir si decimos que en Cuba su título llegó a incorporarse al lenguaje popular. Si uno solicitaba un préstamo, comenzaba por decir: – ¡Oye, ayúdame vivir! -. Si pedía un puesto al gobierno: -Pero, señor ministro, ayúdame a vivir-. Y así sucesivamente hasta que a un negro se le ocurrió en un bar pedir al
camarero: – Tráeme un ayúdame a vivir -.
– ¿Qué es eso? – preguntó el mozo
– ¿Y qué quieres que sea, chico? ¡Un café con leche!

Di Nubila, ibid.

Y así, como fichas de dominó, fueron rindiéndose todos los países de América Latina, sin excepción. De hecho, «Ayúdame a vivir» fue la primera película argentina que triunfó a nivel regional de manera arrolladora, imponiéndose a los tanques que llegaban de Hollywood. La fama de Libertad Lamarque alcanzó y (aunque no debería decirlo), en algunos casos sobrepasó la de Carlos Gardel, quien había fallecido el año anterior en Medellín.

Finalmente, el 14 fe octubre de 1938, «Ayúdame a vivir» se estrenó en el Teatro Latino de Nueva York.

La dupla Lamarque – Ferreyra, con la pequeña productora S.I.D.E, habían creado una película innovadora, y de enorme éxito, que abría de par en par las puertas de Latinoamérica para el tango y el cine argentino. Y Libertad Lamarque se afianzaba como la indiscutida estrella de ese nuevo firmamento artístico.

Era sólo el comienzo…

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