Tangos para Agus

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Cambalache

Discépolo escribió este tango para la película «El alma del bandoneón», ópera prima de Mario Soffici (1900 – 1977), estrenada el 20 de febrero de 1935.

El papel protagónico estaba a cargo de Libertad Lamarque, «la estrella máxima del cine nacional», sobre quien -sin duda- tendremos que hablar en otro momento. Sólo como botón de muestra, acá te dejo la famosa escena final, donde interpreta el tango que da nombre a la película, acompañada por una orquesta de cien bandoneones en el escenario del Teatro Colón.

Este tema fue compuesto por Discépolo, con la colaboración de Luis César Amadori en la letra. Se suele afirmar que todos los tangos de la película son de Discépolo, pero no es así. El tema «Horizontes» interpretado por Charlo es de Homero Manzi,

Comentario al margen: el «botones» que aparece al comienzo de la escena, representa el debut cinematográfico de Gogó Andreu, un famoso comediante que llegaría interpretar más de 40 películas, además del programa «La Tuerca», que se emitiría por televisión durante dos décadas (1965 – 1974).

Pero volvamos a «Cambalache». El tema es interpretado por Ernesto Famá (1908 – 1984), con la orquesta de Francisco Lomuto (1893 – 1950).

Esta película tan taquillera le dio a Cambalache el impulso para que necesitaba para volverse un éxito instantáneo. Pero es justo decir que el tango ya había sido estrenado a fines del año anterior en el Teatro Maipo, cantado por «La Negra» Bozán, sobre quien también tendremos que hablar más adelante) y que, en su momento, llegó a rivalizar en popularidad con el mismísimo Gardel,

Sofía Bozán y Carlos Gardel en «Las luces de Buenos Aires»

La letra es un claro reflejo de la llamada Década Infame, aunque no debe sorprendernos que su actualidad y universalidad. Refleja un pesimismo social y político que se aplica a todo tiempo y lugar.

Uriburu, Justo, Ortiz y Castillo fueron los cuatro presidentes de la Década Infame (1930 – 1943).

Sin embargo, hay mucho lunfardo y referencias explícitas a personajes muy conocidos en su tiempo, pero que hoy nos resultan desconocidos. Eso hace que no siempre sea fácil seguir la letra.

Pero empecemos por el título, que no tiene nada de raro. Es un término muy antiguo. Aparece, por ejemplo, en «Los treynta libros de la monarchía ecclesiastica, o historia universal del mundo», de Juan de Pineda (1534 – 1593), donde se puede leer que

Treze mil Chriſtianos murieron, y caſi treynta mil infieles : y le tenia Solyman por muy barato cambalache , a trueco de ganar las tierras de Chriſtianos.

Y en el «Tesoro de la lengua Castellana, o Española», de Sebastian de Covarrubias Horozco (1539 – 1613), se define el término de la siguiente manera:

CAMBALACHE, el trueco q ſe hace de vna coſa cõ otra, como a modo de permutaciõ, ſegúſe hazia ante que huuieſſe moneda. Pero ha ſe de auertir, que en ſemejátes truecos cada vno pienſa que engaña al otro, […]. Dixoſe cambalache del del verbo cambiar, q vale trocar vna coſa por otra: el ache es terminacion formatiua del nombre, como cachiuache, ramolache : aſsi como el axe en potaje, breuaje, corretaje, &c.

Pero no todo es tan «castizo». También hay palabras del lunfardo, como chorro (ladrón), dublé (imitación de una alhaja fina, oro falso), gil (simple, incauto), laburar (trabajar), etc.

Pero lo más interesante está en los personajes:

Stavisky: Hace referencia al estafador francés de origen ucraniano Serge Alexandre Stavisky, quien se suicidó en el mismo año en que Discépolo escribió el tango.

Alexandre Stavisky (1886 – 1934)

Don Bosco fue el fundador de la congregación saleciana, canonizado el 1 de abril de 1934; nuevamente el año cuando se escribió Cambalache.

Giovanni Melchiorre Bosco (1815 – 1888)

La Mignon podría referirse al personaje de la joven gitana, hija perdida del Conde Lotario, de la ópera homónima de Ambroise Thomas. Esta ópera, basada en una novela de Goethe, formaba parte del repertorio tradicional del Teatro Colón, habiéndose representado en 1913, 1917 y 1918; y posteriormente en 1937, 1939 y 1946. Pero también puede ser que se refiera a la voz francesa «mignonne», en el sentido de amante.

Don Chicho era el apodo de Juan Galiffi, un mafioso también conocido como Chicho Grande o el Al Capone de Rosario, que había sido deportado a Italia en 1933. Esto ocurrió tras la indignación popular que se desencadenó al ser declarado inocente del secuestro y posterior asesinato de Abel Ayerza Arning, y de la muerte de Francisco Morrone, apodado Chicho Chico, quien le había estado disputando el liderazgo de la banda.

Gionvanni Galiffi (Sicilia 1892 – Milán 1943)

Finalmente, Carnera alude a Primo Carnera, un boxeador italiano muy popular. Durante los primeros años de su carrera se vio salpicado por casos de corrupción. En 1933 logró el título de campeón mundial de pesos pesados. Pero perdió su título en 1934. De nuevo, el año en que Discépolo escribió Cambalache.

Primo Carnera (1906 – 1967)

Como ves, Agus, todos son personajes famosos en 1934; pero olvidados hoy en día. Así que ahora a disfrutar los versos,

¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...

Mezclao con Stavisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...

en la buena versión del platense Roberto «Caracol» Paviotti (1950 – 2015),

Mientras tanto, te cuento algo más de Discépolín.

Con el ascenso del Peronismo al poder, imaginó que el «Cambalache» había terminado. Tuvo un programa en radio el Mundo desde donde combatía a la oligarquía, representada en un personaje al que apodó «Mordisquito». Fueron 37 monólogos que terminaron el día antes de la elecciones del 1951, con este mensaje,

Con Evita tenía una gran relación de amistad, e incluso la visitaba en la residencia presidencial. No, no en la quinta de Olivos, ya que recién Arturo Frondizi la usó como residencia de él y su familia. Me refiero a la Quinta Unzué. Fue demolida tras el derrocamiento de Perón, para borrar todo rastro de sus ocupantes. Se encontraba donde ahora está la Biblioteca Nacional.

Evita saliendo del Palacio Unzué en 1946.

Perón fue reelegido el 11 de noviembre de 1951. Evita votó desde la cama de un hospital. Su amiga se estaba muriendo. Por otra parte, sus actividades políticas le depararon el odio de muchos de sus colegas, algo que lo mortificó duramente. Su melancolía era evidente, y lo estaba afectando físicamente. Siempre fue flaco, pero fijate en su aspecto en esta escena de «El Hincha», una película estrenada el 13 de abril de 1951

Falleció el 23 de diciembre, siete meses antes que Evita, de una «anemia inespecífica de causa desconocida», según su médico, el doctor español Juan Cuatrecasas.

Parece justo terminar la entrada de hoy con el tango-homenaje que le escribieron sus grandes amigos, Manzi y Troilo,

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